La Sacudida Del Campeonato Nacional
Que Alajuelense iba a ser campeón nacional parecía escrito en el papel. No se puede negar. Las leonas eran las favoritas de todos. El décimo título consecutivo lucía como una consecuencia natural de su dominio, una hazaña histórica que nadie había conseguido.
Pero algo cambió.
Y no fue únicamente que las rojinegras perdieran su invicto después de más de 30 partidos sin conocer la derrota. Fue mucho más que eso.
Esa caída significó un replanteamiento para ellas, para estas, para aquellas… y también para nosotros.
La ilusión de la afición liguista era ver a su equipo levantar la décima corona al hilo y seguir construyendo una historia sin precedentes, una gloria que nadie había logrado.. . Sin embargo, Dimas Escazú logró lo que parecía inimaginable. No solo derrotó a Alajuelense, sino que lo hizo dos veces consecutivas, en su casa, en su campo, en el momento más importante del torneo.
Dos golpes seguidos de los que las leonas no lograron reponerse.
Y a pesar de esta caída de las leonas, hay beneficio, para ellas, para estas, para todos, incluso para nosotros.
Dimas Escazú, con un promedio de edad cercano a los 22 años y con más de dos décadas de trabajo silencioso, dio el gran batacazo del campeonato. Lo que ningún otro equipo había conseguido, lo logró un club que ha apostado por el proceso, por las ligas menores y por la paciencia.
Dimas lo logró, y otra vez estuvo a punto; no le alcanzó, pero esta vez no se quedó en cuarto lugar, no se quedó fuera de clasificación, dio un avance. Dio un paso más y se acercó al título como recompensa al trabajo, la constancia y el esfuerzo de toda una estructura.
Sporting también llegaba como favorito. Se reforzó, armó un plantel competitivo y parecía llamado a pelear por el campeonato. Pero hay noches en las que nada sale y el fútbol, caprichoso como siempre, recuerda que los nombres no ganan partidos por sí solos.
Pococí, por su parte, estuvo a minutos de meterse en la pelea. El equipo del Caribe volvió a demostrar que el corazón y la convicción pueden compensar muchas cosas. Con un presupuesto más limitado, pero con el alma llena de coraje, estuvo cerca de clasificar y de dejar fuera a Dimas. No lo consiguió, pero dejó claro que el trabajo duro sigue dando frutos.
Herediano también encontró un nuevo aire con la llegada de Harold López. El equipo florense no logró clasificar, pero recuperó la identidad, la competitividad y la sensación de que el camino elegido es el correcto. Se vio un esfuerzo colectivo del equipo en el que hubo un cambio. Para ellas para estas e incluso para nosotros.
Y en la parte baja, Moravia y Chorotega protagonizaron otro campeonato. Uno distinto, pero igual de intenso. Mientras Moravia, un histórico del fútbol femenino nacional, no pudo evitar el descenso, Chorotega rompió la maldición y logró mantenerse en Primera División en su temporada de ascenso.
Todo eso también generó cambios, porque este torneo dejó enseñanzas.
Porque se empezaron a ver esfuerzos organizativos, como la consolidación del Final Four, porque, aunque algunos partidos no fueron transmitidos, quienes seguimos este deporte encontramos la manera de estar presentes.
Porque el nivel de todos tiene que mejorar, porque ahora todo cambió, se rompió la hegemonía, se rompió el esquema, para ellas hubo cambios al no ser las campeonas; para estas, porque sí fueron, para aquellas porque se dieron cuenta que su jerarquía se transmite a las nuevas generaciones, porque nos vamos abriendo camino, porque otra vez la gente está volviendo a creer, para estas para aquellas para todos, porque todos queremos mejorar y tener un mejor nivel de fútbol femenino en nuestro país, y para nosotros que estábamos acostumbrados a una norma que fue rota.
Ahora todos tienen la posibilidad y el sueño de querer ser campeones, de ir a UNCAF; de ir a CONCACAF W…
Y quizás ese sea el cambio más importante de todos.
En la final hubo muchas niñas en las graderías buscando autógrafos, fotos y referentes. Algunas apoyaban a Dimas, otras a Saprissa. Todas miraban el partido con los ojos llenos de ilusión.
Y al final, de eso se trata todo esto. Del día en que las niñas dejan de imaginarlo… y empiezan a creer que ellas también pueden lograrlo.
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