Jimena Gutiérrez Carballo, la niña que soñó con llegar a Primera División y vivió su momento

Hay sueños que comienzan mucho antes de que una jugadora pise una cancha de Primera División. El de Jimena comenzó cuando apenas tenía cuatro años y Costa Rica fue sede del Mundial Femenino Sub-17 de 2014.

Nacida y criada en Liberia, Jimena tuvo una conexión muy particular con aquel torneo. Su papá trabajaba como bartender en el Hilton Papagayo, donde se hospedaban varios de los equipos participantes, y gracias a las entradas que recibió por parte de los cuerpos técnicos, la pequeña Jimena tuvo la oportunidad de asistir a los partidos que se disputaban en Liberia.

Y ahí nació el sueño.

“Desde ese momento fue donde yo dije: eso es lo que amo, eso es lo que necesito para mi vida”, recuerda.

Durante un año insistió a sus padres hasta que finalmente, en 2015, comenzó a jugar fútbol oficialmente con Liberia. Su primer entrenador fue Wilbert Alfaro, quien actualmente dirige la academia Ciudad Blanca.

Desde entonces comenzó un camino que la llevaría, años después, hasta cumplir uno de los sueños que aquella niña había imaginado.

La llegada de Jimena al proyecto de Carrillo también tuvo un componente de esos que sólo el destino puede saber el por qué.

A inicios de noviembre de 2024, mientras buscaba unos guantes, su mamá recibió el contacto de Diego Rodríguez, quien además de estar vinculado al proyecto tenía una empresa dedicada a la fabricación de guantes.

En medio de aquella conversación apareció Carrillo y su proyecto de categorías menores.

“Nos comenta acerca de Carrillo, de que tienen un proyecto con la U17 y que también tienen un proyecto con Segunda y a mediados de ese mismo mes tomamos la decisión de llegar al proyecto”, contó.

La apuesta comenzó a dar frutos rápidamente.

Jimena encontró en la U17 una categoría que le permitió crecer y, gracias a su trabajo, también tuvo la posibilidad de sumar minutos con el equipo de Segunda División. Allí vivió otro capítulo inolvidable: formó parte del plantel que consiguió el ascenso y levantó la copa.

Pero todavía faltaba el momento que había esperado durante tantos años.

El debut llegó ante Alajuelense, en el Estadio Alejandro Morera Soto.

Con apenas 16 años, Jimena entró a una cancha de Primera División y se encontró frente a frente con el escenario que tantas veces había imaginado.

“Mi debut ante la Liga en el Estadio Morera Soto fue maravilloso, fue lo que he soñado y creo que si yo le contara a mi niña, a la Jimena de 5 años, no me creería lo que viví”.

Su primera impresión al entrar al estadio fue la de una niña que todavía no terminaba de creer que aquel sueño estaba ocurriendo.

“Empezar a correr la cancha y decir: wow, qué grande es el estadio. Me sentía como un niño pequeño cuando le dan un regalo que tanto ha soñado y que tanto ha anhelado, que no sabe cómo reaccionar”.

Y mientras esperaba su oportunidad, llegó otro de los momentos más especiales de su debut.

Cuando comenzó a calentar, Jimena logró aislarse de todo lo que ocurría a su alrededor. Entró en un estado de concentración absoluta y tuvo una conversación con Dios.

“Empecé a hablar con Él y le dije que si era este mi momento, que si ese era el momento en el que tenía que debutar, que me permitiera hacerlo de la mejor manera. Y creo que también viera todo lo que me he esforzado para llegar hasta ahí”.

Y ese momento llegó.

Jimena Gutiérrez Carballo debutó en Primera División con 16 años.

Detrás de ese grande debut, está el esfuerzo de trasladarse prácticamente todos los días desde Liberia hasta Filadelfia para entrenar. Está el compromiso de continuar con sus estudios mientras persigue su carrera deportiva. Y está la disciplina de intentar crecer dentro y fuera de la cancha.

“Me doy cuenta de que todo lo que me he esforzado, todo el trabajo que he hecho a lo largo de todos esos años tienen frutos. También el desplazarme casi que todos los días de Liberia a Filadelfia también tiene sus frutos”.

Jimena actualmente cursa cuarto año de colegio y también destaca la importancia de ser una buena estudiante mientras construye su camino como futbolista.

Gutiérrez quiere convertirse en futbolista profesional, consolidarse como portera titular en Primera División, estudiar fisioterapia y educación física y, algún día, salir del país para continuar creciendo.
Y aún hay un sueño que ocupa un lugar especial; La Selección Nacional de Costa Rica.

“Sobre todo ser una jugadora de la Selección, poder representar los colores de mi país con orgullo, defender esos tres palos de mi país”.

Hasta ahora no ha tenido la oportunidad de formar parte de un microciclo de Selección. Su experiencia más cercana llegó en 2024, cuando participó en FIFA Talent Guanacaste, donde disputó partidos frente a otras sedes del proyecto FIFA Talent en Proyecto Goal.

También quiere prepararse para el futuro desde otra perspectiva y obtener sus licencias como entrenadora, tanto de porteras como de fútbol de campo.

A sus 16 años, Jimena ya dio un paso que alguna vez parecía lejano.

Una niña que vio un Mundial en Liberia, que insistió durante un año para poder jugar fútbol, que recorrió kilómetros para entrenar y que aprendió a combinar el colegio con su pasión, ahora puede decir que debutó en la Primera División de Costa Rica.

Y quizá lo más bonito de su historia es que, cuando entró aquella cancha y miró todo a su alrededor, ahí no estaba solamente la portera de Carrillo, estaba aquella pequeña Jimena que, después de ver un Mundial en su ciudad, le dijo a sus padres:

“Eso es lo que amo. Eso es lo que necesito para mi vida”.

Fotos cortesía.

Share this content:

Bachiller en Periodismo. Cursando Lic en Comunicación de Masas. Especialista en Cobertura de Fútbol Femenil. Graduada de Somos Versus en Universidad Anáhuac MX En coberturas con Enfoque de Género. Más de 10 años de experiencia

Publicar comentario

Puede que te hayas perdido