Thelma Salguera, la niña que no tenía donde jugar, celebró su primer gol en la Primera División
Una oportunidad puede significarlo todo. La de Thelma Salguera Ortiz es una de ellas.
Comenzó a jugar fútbol cuando tenía apenas siete años. En su comunidad no existían equipos femeninos para niñas, por lo que sus primeros entrenamientos fueron junto a su papá, quien se convirtió en una de las personas fundamentales en su formación.
“Donde yo vivo no había equipos para niñas, solo habían equipos de hombres”, recuerda Thelma.
Con el tiempo apareció la posibilidad de jugar con otras niñas en la escuela y disputó su primer campeonato en Boruca, donde consiguió un segundo lugar. Sin embargo, las oportunidades eran escasas y durante varios años tuvo que continuar entrenando por su cuenta.
Incluso, cuando tenía apenas 11 años, ya competía con equipos de señoras.
Desde ahí comenzó un recorrido lleno de cambios de equipos, viajes y campeonatos. Pasó por Upala, Guatuso y nuevamente Upala, mientras nunca dejaba de entrenar con su papá durante sus días libres. El fútbol le iba abriendo pequeñas puertas, pero para Thelma cada una significaba continuar creyendo.
Con Upala disputó torneos como UNIFUT y Juegos Nacionales. Posteriormente llegó a Liberia, donde comenzó a jugar en la categoría U17 y también tuvo participación con el equipo de Segunda División. No pudo conquistar el campeonato U17 ni conseguir el ascenso con Segunda, pero aquellas experiencias terminaron convirtiéndose en parte fundamental de su camino.
Fue entonces cuando apareció una nueva oportunidad. El entrenador de Liberia le comentó que podía ayudarla a llegar a un equipo de Primera División y le habló de Dimas Escazú.
Thelma aceptó el reto.
Antes de llegar al conjunto josefino, tuvo otra experiencia importante, reforzó a La Unión de Tres Ríos en Juegos Nacionales. Allí su fútbol llamó la atención y, además de que el entrenador de Dimas la observó directamente, ya existía una referencia previa del técnico de Liberia.
Después de conversar con sus padres y viajar hasta San José, comenzó una nueva etapa.
Su primer partido con Dimas fue nada menos que ante Saprissa, en la categoría U19.
Desde entonces, el proceso ha significado crecimiento y, sobre todo, oportunidades.
“El proceso con Dimas ha sido muy bueno gracias a Dios. El profe Geovanni nos apoya muchísimo y nos da mucha oportunidad”, explicó.
Y justamente una de esas oportunidades terminó convirtiéndose en uno de los momentos más felices de su carrera.
Ante Saprissa, Geovanni Vargas leyó el partido y decidió darle ingreso desde el banquillo. Thelma respondió de la mejor manera posible, entró y encontró el gol.
Una decisión desde el banquillo terminó dándole a una joven futbolista la posibilidad de celebrar su primera gran alegría en la máxima categoría.
“Feliz porque me venían dando oportunidades”, expresó Thelma.
Y esa frase resume mucho de su historia; para llegar hasta aquí tuvo que jugar cuando no existían equipos femeninos en su comunidad, entrenar durante años con su papá, competir con jugadoras mayores, cambiar de equipos, vivir eliminaciones, seguir intentando y aprovechar cada oportunidad que apareció en el camino.
También llegó a vestir la camiseta de la Selección Nacional. Participó en un partido contra Naciones en México y posteriormente viajó a Turquía como parte del proceso. Después de esas experiencias no volvió a ser convocada, pero su historia en el fútbol todavía está comenzando.
Hoy Thelma tiene una nueva oportunidad frente a ella.
La niña que durante años tuvo que buscar espacios para poder jugar, ahora está encontrando su lugar en Primera División. Y quizá por eso aquel gol ante Saprissa significó mucho más que una anotación, sino que fue el resultado de todos esos años en los que, aún cuando parecía que no había un equipo para ella, Thelma siempre encontró la manera de seguir jugando, y de nunca bajar los brazos.
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