Luego de ocho meses de pausa, el fútbol femenino volvió a rodar.
Nuevo formato, nueva estrategia y una sola sede como escenario de definición. El Final Four fue el experimento… y el espectáculo respondió.
En un estadio sede, con todo en juego y sin margen de error, Alajuelense volvió a imponer su ley y levantó su noveno título consecutivo, confirmando que su hegemonía no es casualidad, es proyecto, constancia y ADN ganador.
El regreso del torneo no solo marcó el fin de la espera, sino también una nueva forma de competir, más directa, más intensa, más cruda. Cuatro equipos, dos partidos y una final para la historia.

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